Muchos usuarios de Linux, sobre todo los que lo comienzan a utilizar luego de haber pasado varios años trabajando bajo Windows, se encuentran con que gran parte de la potencia que dispone el SO del pingüino se encuentra enterrada debajo de kilométricas líneas de comandos, que deben escribirse en una consola. Para quien ha trabajado toda su vida utilizando aplicaciones basadas en ventanas, resulta bastante incómodo, engorroso y complicado tener que recordar los parámetros necesarios para que los comandos disponibles hagan algo remotamente útil. Entre las aplicaciones indispensables para cualquier usuario se encuentran las relacionadas con el resguardo de datos. Todos sabemos que, en cualquier momento, algo puede fallar, ocasionando que en un segundo toda nuestra colección de música, películas o ficheros del trabajo o el colegio desaparezcan para siempre. La mejor manera de prevenir esta desagradable situación es mantener una copia de nuestros datos sensibles en otro... ... leer más en >>> surcandolared.wordpress.com
